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Sentir

Cuando estaba en el colegio tenía una debilidad: era muy sensible…

Cualquier cosa que pasara a mi alrededor, incluso cuando no se trataba de mí… yo lo sentía.

Lo sentía en cada esquina de mí.

Y la debilidad no es sentirlo, la debilidad es que las personas que sentimos mucho, muchas veces expresamos de más.

En el colegio, mi forma de expresarlo era escribir detrás del cuaderno de matemáticas lo que me dolía, pero me tenía que tragar.

Cuando crecí, esa debilidad la convertí en una habilidad.

Mi sensibilidad me permite contar historias:

Me permitía convertir una enfermedad en un recuerdo bonito.

Una muerte en un amuleto que nos acompaña, aunque ellos ya no estén.

Una persona que nos marcó en una lección que enseña más de lo que duele.

Pero el problema siempre ha sido el mismo:

Que si siento mucho, expreso mucho…

Este hairclip no cuenta mi historia, cuenta la historia de las lagartijas.

Pocos sabemos que cuando una lagartija se siente perseguida, tiene la increíble capacidad de desprenderse voluntariamente de su cola.

La cola, al caer, se seguirá moviendo con el fin de distraer a eso que la perseguía, mientras la lagartija continúa con su vida.

Las lagartijas sacrifican una parte de sí mismas para seguir viviendo. A veces, esa parte es dar la razón o, a veces, continuar en silencio.

Las lagartijas son sensibles, eso quiere decir que están muy vivas.

Porque a veces sentir mucho no es debilidad, es vulnerabilidad.

Atentamente, Renesme.

Sentir, un hairclip inspirado en las que sentimos de más… 🐋

Ver el hairclip Sentir →